Vacaciones en pandemia: Flexibilidad, empatía y respeto

Sin duda, estas serán unas vacaciones diferentes para todas y todos y, una vez más, la vida nos pide flexibilizar y acomodarnos a lo que hay, que probablemente no era lo que esperábamos. El área de la salud quizás no tendrá vacaciones, muchos otros tendrán que vivirlas en sus casas, mientras varios más tendrán que trabajarlas o adecuarse a lo que hay: menos contacto social, toque de queda, distanciamiento y mascarilla. Y entonces todos, con nuestra infinita capacidad de adaptarnos y flexibilizar, deberíamos asumir que probablemente no serán las vacaciones esperadas ni imaginadas. Será importante traspasar esta vivencia de vacaciones distintas a nuestros hijos, que probablemente no podrán juntarse con sus amigos en la playa o en la noche. Este verano será más restringido y quizás al asumirlo como tal, podremos disfrutarlo con lo que viene, que aunque no sea lo esperado, sigue siendo nuestro desafío adaptarnos a él y agradecerlo.

Así como la flexibilidad será nuestra fiel compañera de verano, necesitaremos llamar a la empatía y al respeto, a mirar a nuestro alrededor y darnos cuenta de que aunque estemos cansados de la pandemia, ella sigue estando entre nosotros y amenaza nuestra salud o la de nuestros seres queridos. La mayoría de las veces no le tomamos el peso a la situación hasta que nos pasa. Somos humanos y pensamos que no nos va a tocar a nosotros despedir a alguien hasta que ocurre, y ahí es cuando lo lamentamos y nos culpamos por lo que no hicimos. La invitación es a darnos cuenta de que cada día hay que agradecer lo que venga y llamar a la empatía.

Sé que la adolescencia es una etapa difícil de manejar, pero al mismo tiempo es nuestro rol como padres y madres que nuestros hijos logren ser empáticos y darse cuenta de que al menos un verano de sus vidas tendrá que ser distinto, quizás mucho más restringido, pero no por eso menos descansado o vivido. La vida nos exige muchas veces adaptarnos a momentos de adversidad y si nuestros hijos no son capaces de adaptarse hoy, entonces cuándo. La empatía se contagia, y si como padres logramos ser modelo, adaptarnos de manera flexible a lo que nos toca como vacaciones, nuestros hijos aprenderán que habrá que adaptarse también. A veces nada es lo que esperamos y sin embargo aprendemos a lidiar con ello y sacar lo bueno que trae.

Si no podemos salir porque estamos en cuarentena, dejemos igual espacio para tomarnos un descanso. Muchos piensan que es mejor guardar las vacaciones para cuando se pueda salir, pero quizás sería bueno tomarlas igual y disfrutarlas como vengan. Darse el permiso de cambiar horarios y hacer cosas con la familia en la casa. Estar en “modo avión” por al menos unas semanas o días, sirve para recargar energía y re conectar con nuestros hijas e hijos, y también con nosotros mismos, que muchas veces quedamos en el abandono en pos del trabajo o la crianza. El 2020 fue un año difícil y el 2021 partirá al menos parecido. Es por eso que nuestra mente y nuestro cuerpo necesita un cambio de switch, y aunque nuestras vacaciones no sean las soñadas o esperadas, intentemos adecuarlas a lo que tenemos.

Aunque todos tenemos ganas de que esto se acabe, la realidad es que sigue con nosotros y entonces tendremos que seguir aprendiendo a vivir en constante adaptación. Que nuestros hijos también aprendan a vivir de manera flexible estas vacaciones distintas es un tremendo aprendizaje para sus vidas en el futuro, que de seguro les exigirá sobrellevar más de alguna adversidad. Que ellos logren adaptarse, ser empáticos y ser flexibles frente a esto, es un aprendizaje concreto para crecer en resiliencia. Ayudémoslos a entender que este será un verano en pandemia distinto para todos, y no nos olvidemos que necesitamos partir siempre siendo modelo.

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