Un día de la madre distinto

Entre palmeras, música de fondo, playa y calorcito escribo estas líneas, para un día de la madre especial, único y probablemente irrepetible. Hoy en mi día no estoy con mis niños, yo y mis amigas decidimos escaparnos para celebrarlo juntas. Juntas en una comunidad que se quiere, acompaña y apoya en este camino de la maternidad. Hoy no estoy con mis hijos, sin embargo estoy con mi tribu, con esa que me mira sin juicio, con esa que me quiere con mi voz fuerte, mi aceleramiento, y mis locura.

Esta tribu al igual que mis hijos me la regaló la vida, y entonces hoy no solo celebro el día de la madre, sino un día de la madre acompañada por mis compañeras de maternidad….esas que hacen que día a día este camino sea especial, entretenido, acompañado, aconsejado, visto, abierto y respetado.

Y aunque me encantaría estar con mis niños para recibir sus besos pegasos y sus cartas que me sacan lagrima, no puedo dejar de reconocer que estoy plena y feliz con mi elección, con haber elegido pasar este día con mi s compañeritos de plaza, tardes y risas, volcadas a cuidarnos entre nosotras y para nosotras mismas. Se que llegaré a mi casa y tendré los besos pegoteados, abrazos y cartas, pero no tengo la certeza de que pueda volver a tener estos momentos con mi tribu y mi comunidad materna de nuevo. A veces nuestras decisiones no son las más obvias, y permitirnos ser a ratos un poco menos mamás y un poco más mujeres, no es malo….por el contrario, creo que es sin duda el mejor regalo que podemos darnos y darles a los que nos rodean. Que el mundo pare y podamos disfrutarl, solo depende de que nosotros nos detengamos y tomemos las decisiones de aquello que necesitamos, nos hace felices y nos genera bienestar….muchas veces esas decisiones no están en el deber o en nuestros roles, sino en nuestro querer y nuestro ser persona.

Hoy las invito a disfrutar todos esos besos apretados de sus hijos, también las invito a pensar más allá de su rol de madres, que es aquello que necesitan y cuanto de eso están haciendo en su día a día. Paremos nosotras el mundo, para que empiece a girar en la dirección que nosotras queremos y nos hace bien. Sin duda en esa ecuación están nuestros niños, maridos, profesión, familia…..pero ¿qué más podemos encontrar? Busquen los regalos que les dio la vida: amigas, talentos o inquietudes, y escuchenlos porque ahí está también nuestra felicidad. Nuestro bienestar no solo se encuentra en cumplir a la “perfeccion” nuestros roles. Este día de la madre en el que no estoy con mis niños, abrió un campo nuevo en mi mirada y eso no me hace ni más mala, ni peor, ni descariñada….me hace poder vivir y conectarme con una mujer que es mucho más que madre…..con una mujer que es amiga, que se escucha y se respeta….eso me hace sentir plena y esa sensación es sin duda, la mejor mamá que le puedo regalar a mis niños.

Hoy en tu día elige al menos un regalo que te haga sentir mujer….no mamá…. mujer plena que se quiere, se escucha y se respeta.

Feliz día!!!

María José Lacámara

@joselacamarapsicologa

2 comentarios en “Un día de la madre distinto

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