​El arte de pelear limpio: ¿Qué podemos hacer distinto?

Luego de mi último artículo, quedó la deuda de poder entregarles estrategias concretas para poder maniobrar este “arte” de pelear limpio que nos entregó “Amar no basta” en este taller al cual asistimos como pareja. Me imagino se quedaron pensando después de haber leído mi última publicación: “bueno ese no es un arte de pelear limpio sino simplemente de acomodarse a eso que no me gusta del otro y que ese otro inevitablemente no podrá cambiar”. Sin duda, en la publicación anterior, la invitación fue a desafiarnos a poder adaptarse a ese 70% que no cambia del otro. Sin embargo no podemos olvidarnos de ese 30% de problemas que si son resolubles y por los cuales si vale la pena aprender nuevas estrategias de enfrentamiento como pareja.

Hablemos un poco de cómo podemos “pelear limpio” o más bien construir juntos esa discusión que queremos tener. Primero que nada como pareja debemos hablar del contexto, no siempre está dada la situación ambiental para tener una conversación fructífera y de corazón. No intentemos hablar cuando el otro llega cansado del trabajo, o si está viendo fútbol. Conversemos con nuestra pareja de cuándo debemos tener estas conversaciones, aunque suene redundante, tener claro cómo y cuándo queremos conversar, abrirá caminos y espacios de comunicación más profundas. Sin embargo, nunca hay que olvidar que uno puede invitar al otro a un espacio de conversar, pero esto no lleva implícito que el otro también quiera, entonces hagámosle la invitación, estando abiertos a que la respuesta puede ser un no. Se puede insistir en lo importante que es para uno esa conversación, sin embargo al estar enojados por ese “no” puede llevarnos al ataque como medio de invitación, como por ejemplo “es que tú nunca me escuchas, tendrás que conversar conmigo si o si, esto es importante”. Claramente, este tipo de “invitación” será una fiesta a la que el otro no querrá asistir.

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Entonces cuando uno de los dos quiere abrir un tema de conversación, tendrá que preocuparse de varias cosas para que este sea un espacio de construir y buscar una acomodación del problema:

1) Prepararse: esto es distinto para que el que habla y para el que escucha. Para el que habla tendrá que saber por qué y para qué quiero hablar de eso que me preocupa. Es importante haberse preguntado qué es lo que necesito de esta conversación y hacia donde quiero llegar. El que escucha por otro lado debe prepararse y abrirse para escuchar, finalmente él está decidiendo estar ahí y escuchar lo que el otro tiene para decir. El que escucha siempre puede decidir si aceptar esta invitación, al aceptarla tendrá que ponerse en una posición de apertura que abra canales de comunicación, para esto siempre es bueno que ese que escucha pueda jugar en un principio a ser periodista. Poder preguntar cómo se siente el otro, que le pasa con eso, que se puede hacer distinto, hacen que el otro se sienta escuchado y por ende puedan tener una conversación más abierta y sin llegar a una posición defensiva.

2) Abrir el “para que”: es importante decirle al otro desde un principio el para qué necesito abrir ese tema en particular. Es importante, para el otro, tener claro si esta es una invitación a pensarlo juntos y ver qué podemos hacer con eso, y cómo podemos ceder, negociar o adaptarnos. Ya que, si el fin de hablar es cambiar al otro o quejarse de lo que el otro está haciendo “mal” será una invitación rechazada. Es distinto ser invitado a la crítica y a la queja, que ser invitado a buscar y construir una solución juntos.

3) Hablar desde el yo: Entrenarse a hablar desde el yo más que el tú. El yo invita al otro a la reflexión mientras que el tú invita a defenderse. Es distinto decirle a la pareja “yo siento que hemos estado más alejados” que decirle “Tu haz estado metido en tus cosas, ya no me tomas en cuenta”. Lo primero es un pedido de cambio, el poder buscar una solución en conjunto y generar algo distinto desde los dos. Lo segundo es una queja, que se escucha como crítica y que por ende solo invita al otro a defenderse y quejarse también. Y eso nos invita inevitablemente a pelear.

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Para toda discusión tenemos que saber que existen frases que levantan las defesas en el otro y otras que nos ayudan a conectarnos. Palabras generalistas como el nunca o siempre, nos invitan a buscar las veces en que no ha sido así, es decir defendernos. Las palabras absolutistas como el que “yo tengo la razón”, invitan a cerrar a cada uno en su mirada. Y finalmente el minimizar lo que el otro dice, nunca nos ayudará a entender que es lo que pasa y poder mirar en profundidad cómo se siente el otro.

Poder usar palabras que nos sirven y ayudan a abrirnos en la comunicación con frases como: “mi opinión es” “desde mi mirada” “yo creo que” “por otro lado” y ”en vez” servirán para poder entrar a un dialogo amable, sin defensas y probablemente alejado de las críticas. Entrenarse en esta manera de comunicarse, nos ayudará a poder discutir sin hacernos daño, a pelear limpio, sin que el otro tenga que sufrir o sentirse devaluado. Junto con esto no podemos olvidarnos que nuestro cuerpo también es lenguaje, aprender a mirarse a los ojos, a ponerse en una postura de apertura, a acercarse a través del tacto si es necesario, también muestra una intención distinta a si queremos pelear. Nuestro cuerpo se predispone de distinta manera cuando nos enfrentamos o discutimos.

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No podemos dejar de mirar que las peleas también son una manera de conectarse con el otro. Finalmente las peleas existen ya que tenemos las ganas y el querer que las cosas sean diferentes. Muchas veces la pelea es el camino más corto a recorrer, o no sabemos encontrar otro camino mejor. Se ha visto que las parejas con peor pronóstico son las que no hablan y no pelean. Entonces nuestro desafío como pareja, será poder buscar una manera de discutir construyendo juntos, buscando las mejores alternativas de enfrentamiento y de solución. Poder hablar desde el yo, y que es lo que me pasa a mí en lo más profundo, junto con no buscar cambiar al otro sino quererlo en su totalidad, nos ayudará a crear puntos de encuentro y abrir caminos de comunicación distinto, que finalmente nos permitirá tener una vida en pareja más sana y feliz.

María José Lacamara

joselacamara@gmail.com

(No te olvides que si quieres más información sobre talleres o temas de pareja puedes visitar la página http://www.amarnobasta.com y contactarte con ellos directamente)

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